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Estas piezas a primera vista parecían estar decoradas con un pequeño filete de taracea, sin embargo con un examen más detenido se apreció, que la decoración se había realizado tiñendo parcialmente la pieza, es decir, en lugar de teñir la pieza en su totalidad, se dejó una pequeña franja sin teñir dejando a la vista el color original de la madera, por lo que la impresión era de combinación de dos maderas. La complejidad a la hora de restaurarla residía en respetar esta
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pequeña franja, ya que la madera, largo tiempo a la intemperie había perdido todo su color, por lo que se imponía aplicarle una pequeña cantidad de tinte para avivar el color oscuro de la madera. Después de varias pruebas la solución más sencilla finalmente resultó ser enmascarar la franja original de haya, de modo que después de teñir, al levantar el precinto aparecía una franja clara perfectamente definida.
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