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Sillas veneciana del siglo XIX, policromadas en blanco, con rocallas doradas al agua. Llegan a Dextera como se aprecia en la primera imagen, encordadas en un grupo en el que no se llega a apreciar su número. Una vez suelto se comprobó que había tres sillas con graves problemas estructurales, roturas, faltas de volumen por mordedura de cánido y, como es habitual, lagunas de policromía y suciedad.
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La restauración incluyó el montaje de cada una de las sillas, siendo necesario en algunos casos incluir espigas de hierro en los ensambles y en los injertos. Además se realizaron intervenciones típicas de una obra policromada (estucado, reintegración cromática, etc.) y de obra dorada (estucado, embolado, dorado, bruñído, etc.)
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