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Cómoda del siglo XVIII, enchapada en caoba y con decoración en marquetería. Los cambios de temperatura provocaron fuertes cambios estructurales que derivaron en graves desprendimientos y abolsados en la chapa, así como la ruptura de la encimera. Además del envejecimiento del barniz habitual en piezas de cierta antigüedad.
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La solución a la encimera llegó mediante la aplicación de presión en puntos estratégicos de su superficie, encolándose con posterioridad. Las grietas producidas por la ruptura -en forma de zig-zag- se solucionaron mediante la aplicación de resina epoxi y reintegración cromática. Las bolsas se aplacaron con injertos de chapa mediante técnicas tradicionales, por último se barnizó el mueble a muñequilla.
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